Presentan el libro Derecho Cultural de Luis Cacho, que sistematiza las regulaciones en materia de cultura

Las regulaciones jurídicas que en México se dedican a fomentar la creación, promoción y difusión nuestra cultura y arte están sistematizadas en el libro Derecho Cultural, escrito por Luis Cacho y que, en su segunda edición, fue presentado la noche de este martes 23 de octubre en el Palacio de Bellas Artes.

CDMX a 24 de Octubre de 2018.- Las regulaciones jurídicas que en México se dedican a fomentar la creación, promoción y difusión nuestra cultura y arte están sistematizadas en el libro Derecho Cultural, escrito por Luis Cacho y que, en su segunda edición, fue presentado la noche de este martes 23 de octubre en el Palacio de Bellas Artes.

Acompañado por los directores de los institutos nacionales de Bellas Artes (INBA) y de Antropología e Historia (INAH), Lidia Camacho y Diego Prieto respectivamente, el autor recordó a Rafael Tovar y de Teresa, primer secretario de Cultura de México, con el que colaboró por casi 30 años y quien lo impulsó a escribir este volumen hace poco más de dos años.

El objetivo del libro, apuntó Luis Cacho quien actualmente se desempeña como jefe de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura, “es ofrecer al lector un panorama general, pero preciso, de lo que es el derecho cultural en México, cómo se regula, cuáles son las materias tanto federal como local que implican, cuáles son los derechos culturales previstos en nuestra Constitución”.

El volumen también presenta el contenido de la Ley de Cultura y de otras regulaciones, así como los tratados internacionales de los que México es parte y que forman todo un conjunto de legislaciones donde la cultura encuentra su protección, así como el apoyo a la creación y su difusión.

Si bien, dijo, el derecho cultural se ha sistematizado hace pocos años, sus antecedentes datan del siglo XIX con las primeras regulaciones en materia de protección a nuestro patrimonio cultural en el México Independiente.

En el siglo XX, la regulación en materia de cultura estuvo adscrita a la Secretaría de Educación Pública, hasta la creación en 1988 del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, órgano desconcentrado de esa misma dependencia, cuyo modelo fue replicado incluso en otros países.

Con la creación de la Secretaría de Cultura en este sexenio, se reconoce el papel y la influencia trascendente que siempre ha tenido la cultura para la nación mexicana y los derechos culturales a los que cualquier habitante debe tener acceso y que están previstos en la Constitución.

Luis Cacho indicó que nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestros monumentos, el patrimonio cultural, la cultura y el arte ameritan una protección jurídica y la regulación existente responde a esas exigencias en tres grandes rubros.

El fomento a la creación, la protección de lo que ya está creado y de lo que se sigue creando, así como la difusión de ese patrimonio cultural, por lo que el libro Derecho Cultural sistematiza las regulaciones jurídicas que se dedican a la creación, promoción y difusión de nuestra cultura y arte.

Lidia Camacho, directora del INBA, celebró la aparición de este volumen, una herramienta útil para un ámbito huidizo y en perpetuo cuestionamiento como es el derecho cultural, por lo que es una luz en el camino y una lectura obligada para la comunidad cultural.

Por su parte, Diego Prieto, titular del INAH, felicitó al autor por este libro que es una importante contribución al estudio y sistematización de la legislación cultural de México.

Destacó que el volumen hace un largo periplo por el derecho cultural y las políticas culturales que necesitan una regulación, pensando en el derecho como medio de convivencia y para consolidar un marco jurídico más fuerte y sólido que difunda la cultura, la memoria y la diversidad de nuestro país.

La primera edición de Derecho Cultural de Luis Cacho se publicó por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y esta segunda edición, que ya está a la venta, está a cargo de la editorial Porrúa con el patrocinio de la Escuela Libre de Derecho, alma mater del autor.

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