Recuerdan al general mexicano Juan Cortina en el INEHRM

Juan Nepomuceno Cortina, el también llamado “bandido rojo de la frontera Norte”, dejó sus tierras y estatus en la sociedad por pelear por los derechos por la mexicanidad y en contra de la opresión, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia popular y la lucha por la dignidad del pueblo, cuando en 1848, como consecuencia de la expansionista intervención del gobierno estadounidense, México perdió la mitad de su territorio.

CDMX a 13 de Septiembre de 2018.- Juan Nepomuceno Cortina, el también llamado “bandido rojo de la frontera Norte”, dejó sus tierras y estatus en la sociedad por pelear por los derechos por la mexicanidad y en contra de la opresión, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia popular y la lucha por la dignidad del pueblo, cuando en 1848, como consecuencia de la expansionista intervención del gobierno estadounidense, México perdió la mitad de su territorio.

La Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), presentó la tarde de este miércoles la conferencia “Juan Cortina, entre México y Estados Unidos: hacendado, militar, bandolero y héroe popular (1824-1894)”, en la que el historiador y decano de la Universidad de California, David Maciel, revaloró a este personaje fundamental para los mexicanos a ambos lados de la frontera.

Apodado EI Chino y nacido en Camargo, pertenecía a la alta sociedad del Norte del país. Decidió enfrentarse a las autoridades estadounidenses luego de ver sus propiedades divididas entre México y Estados Unidos luego del nuevo trazo fronterizo, rebelándose contra la independencia de Texas, mediante la lucha armada.

Durante la conferencia, el doctor en Historia por la Universidad de California y profesor emérito de la Universidad de Nuevo México, aseguró que Cortina es un personaje olvidado por los historiadores mexicanos, “a diferencia del otro lado, donde es estudiado como uno de los pilares del movimiento chicano para recuperar nuestra historia”, recordó Maciel, quien también externo su desconcierto por lo que consideró una omisión en nuestra historiografía.

“La leyenda de Cortina perduró mucho tiempo después de su muerte. Todavía hoy día es uno de los grandes héroes chicanos, ojalá lo descubra otra vez la historiografía mexicana, porque también contribuyó mucho a México y también a plantear la resistencia hacia el despojo, la opresión, la violencia que se llevó a cabo hacia sus compatriotas en Estados Unidos”, abundó el mexicoamericano, autor del libro El México olvidado, donde se rescata a varios personajes de nuestra historia.

Juan Nepomuceno, además de ser un héroe popular que figuró en todas las contiendas de México, tanto en defensa de Benito Juárez, como apoyando a Sebastián Lerdo de Tejada en el poder y a Porfirio Díaz al final de su vida, fue un valorado defensor de los derechos humanos en Estados Unidos, donde fue una gran amenaza para los norteamericanos, que no estaban acostumbrados a que alguien se levantara en armas en su contra.

Siendo un hombre de acción más que un ideólogo, a El Chino se le puede ubicar claramente dentro del marco ideológico liberal, pues abogaba por una educación incluyente, por la igualdad y por un gobierno democrático. “Cortina perdió sus tierras, era perseguido por todos lados, y al final yo creo que no fue tratado como se debiera por Porfirio Díaz y el gobierno de México, ya que fue detenido y encarcelado en varias ocasiones luego de haber servido a su patria”, aseguró el ponente.

Como explicó David Maciel a los asistentes al INEHRM, “el bandido rojo”, mote que se ganó en parte por robar ganado para obtener recursos de apoyo para otros caudillos de la época,  “como todo ser humano, era un hombre de contradicciones, pues se acercó a los franceses, sometiéndose temporalmente a Maximiliano, y al Ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense; sin embargo, tenía preceptos intocables, uno de ellos era su lucha contra el coloniaje y contra el imperialismo, a lo que dedicó gran parte de su vida tanto del lado americano como el mexicano”.

Una vez que Juárez fue reinstaurado en el poder, Juan Cortina permaneció en su estado natal, donde formó el Batallón Cortina, para en 1871 volver a pronunciarse en contra del gobierno, lo que le valió ser consignado en la Ciudad de México en el año de 1875, por el presidente Sebastián Lerdo de Tejada.

En 1876 fue liberado y regresó a Tamaulipas para desde ahí apoyar a Porfirio Díaz, pero el general oaxaqueño no confiaba en él y lo confinó a la capital del país lejos de su batallón, para trece años después volver al Norte donde fue recibido como héroe, para finalmente regresar a la Ciudad de México, en donde murió en 1894.

Juan Nepomuceno Cortina “defendió el orgullo de ser mexicano en Texas, no sólo no dejándose oprimir por los anglosajones texanos a través de las armas, sino defendiendo la mexicanidad, los valores de México, ya que en el fondo todos nos consideramos espiritualmente y culturalmente mexicanos”, finalizó el también profesor e investigador adscrito en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

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